“El ritual del Cinzano es sagrado”

*Foto de portada de Benito Morales / Tumblr


Con 27 años atendiendo a los más diversos personajes que visitan el mítico bar emplazado en la Plaza Aníbal Pinto de Valparaíso, Leopoldo Flores repasa anécdotas, emociones y recuerdos propios de uno de los centros neurálgicos más tradicionales y queridos de la ciudad, donde incluso abunda un legendario ritual de carácter sagrado. Sencillamente imperdible.


Por: Jorge Andrés Aldunate Infante.

Lo primero que se me viene a la mente al escuchar la palabra “Cinzano” no es otra cosa que aquella maravillosa escena de “The Godfather” (Francis Ford Coppola – 1972), donde Michael (Al Pacino) - el mafioso hijo de “El Padrino” don Vito Andolini (quien en ese entonces ya había adoptado el apellido Corleone, papel interpretado por Marlon Brando) - y su preciosa mujer Apollonia Vitelli (Simonetta Steffanelli), aparecen festejando su reciente matrimonio bailando el tradicional vals de los novios. Todo en una pequeña plazuela y ante la atenta mirada de todo el pueblo siciliano de Corleone (Provincia de Palermo, Italia). De fondo, se puede apreciar un estrepitoso mural publicitando un delicioso vermouth que desde 1757 complace los paladares de los “tanos” (y con el paso de los años del mundo entero), gracias a la obra y gracia de los hermanos turineses Giovanni Giacomo y Carlo Stefano Cinzano, los inventores de este peculiar brebaje al que bautizaron con su mismísimo apellido.

*Imagen: captura de Youtube canal MS MR / Matrimonio de Michael Corleone y Apollonia Vitelli 
Pues bien, aprovechando el alcance de nombres y a que usted, querido visitante, se encuentra en el viejo y místico Valparaíso, entonces no puedo dejar pasar la oportunidad de recomendarle un lugar único y acogedor del que seguramente no se arrepentirá de visitar. Lo anterior, por la sencilla razón de que es el decano y alma en lo que entretención y bohemia porteña se refiere: estoy hablando del prestigioso “Bar Cinzano”, el mismo connotado restaurante que se encuentra ubicado ininterrumpidamente por 122 años en plena plaza Aníbal Pinto y que es uno de los tantos centros neurálgicos de esta ciudad conocida popularmente como la “Joya del Pacífico”.

Ingresar por las puertas del Cinzano porteño es como retroceder nostálgicamente en el tiempo, pero aún así sigue siendo un lugar lleno de vida. Su piso de madera armoniza con sus decoradas murallas, donde se pueden apreciar varios murales pintados a mano que reflejan el día a día del local: grandes tangueros luciendo su vozarrón, contertulios bailando y garzones atendiendo a sus fieles clientes.


También podemos distinguir cuadros y fotografías del Valparaíso de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Junto a estas reliquias, también se aprecian retratos de connotados artistas, actores/actrices y cantantes (tanto nacionales como internacionales); distintos afiches publicitarios que la empresa internacional de vermouth -que lleva el mismo nombre del restaurante- ha desplegado a lo largo de los años; varios barcos de modelismo naval y hasta un llamativo mural que refleja tres grandes pasiones relacionadas a los juegos de azar y que están completamente arraigas en el Cinzano: el “cacho”, el “dominó” y las cartas. También vemos una gran ancla marinera y hasta un anaranjado salvavidas cuya inscripción reza “Cinzano – Valparaíso”.

No alcanzo ni a acomodarme en el piso de una portentosa barra que exhibe una gigantesca variedad de licores traídos, incluso, de los más recónditos países del mundo, cuando en esos precisos instantes se acerca a atenderme muy amablemente don Leopoldo Flores, un hombre nacido y criado en Valparaíso, quién posteriormente me confesaría, era que no, ser un amante de este puerto que amarra como el hambre…

¿Qué se va a servir joven?, me pregunta Leo, a lo que gentilmente le respondo Me trae una cervecita Estrella Damm, por favor”. “Como no caballero, de inmediato le traigo la chelita catalana, esa misma que auspicia al FC Barcelona de mi tocayo Messi y el querido Alexis Sánchez, me expresa Leo junto con dejarme la “carta” y desaparecer en busca de mi “líquida” petición. Yo, por mi parte, me quedo pensando en que si la persona que me atiende es futbolera y cervecera como yo, pues entonces lo más probable es que todo termine en una buena plática.

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Leo no me da tiempo ni para respirar cuando rápidamente llega de vuelta y mientras destapa la “Estrella Damm” me pregunta si ya sé lo que voy a pedir de almuerzo. Me trae una carne mechada con puré, por favor, le exclamo yo. Como no maestro, me indica el hombre y sale corriendo nuevamente.

Ahora con un poco más de tiempo reparo en un detalle de la barra que me llama profunda y gratamente la atención: Desplegada en ella hay un montón de objetos alusivos a Santiago Wanderers, el prestigioso club de la ciudad de Valparaíso, fundado el 15 de agosto de 1892 y del cual orgullosamente me declaro hincha.

La barra es un verdadero altar al equipo Decano del fútbol chileno y sudamericano: antiguos banderines firmados por jugadores símbolos de la institución; un montón de insignias, recortes de diarios y posters con los planteles campeones de 1958, 1968 y 2001 y hasta del título de Segunda División de 1995; pero lo que más llama mi atención es una fotografía del administrador Jorge Campusano (que cumplirá 47 años trabajando en el local) junto al crack David Pizarro, jugador nacido en el Cerro Playa Ancha y salido de la generosa cantera wanderina, quien lleva 15 años jugando a magistral nivel (y dando la vuelta olímpica en varias oportunidades) en poderosas squadras italianas de la “Serie A – Lega Calcio” como lo son el cuadro de Friuli Udinese, los Nerazzurri de Internazionale Milano, los Giallorosside AS Roma y actualmente siendo el “Fantasista” de la squadra viola ACF Fiorentina; además de un fugaz paso el año 2012 por Inglaterra, donde defendió los celestes colores del Manchester City, institución que coincidentemente volvió a levantar la copa de campeón de la “Premier League” tras largos, amargos y sufridos 44 años de sequía para los citizens...

*Carne Mechada con Puré / Foto de MiNuevoHogar
…“Olivares, Acevedo, Canelo, Herrera, Cantatore, Ulloa, Torres, Porcel de Peralta, Bonano, Griguol y Hoffman”, me sorprende el relato de don Leo (que llega con una “mechada” que pinta para bien) mientras yo reparaba en una antiguo poster de la extinta revista “Estadio” que reposa en un lugar destacado de la barra del Cinzano.

Es el mítico equipo de Los Panzers que le entregaron la segunda estrella a Wanderers en 1968. Para mí ese equipazo ha sido el mejor en la historia del fútbol chileno. Conducido por el 'Gallego' José Pérez tenía aguante, empuje y coraje, pero por sobre todo mística. Y hay que decir que en la fotografía faltan dos puntales de esa campaña como lo fueron el 'Tanque' Álvarez y el goleador charrúa ex Peñarol Alberto Ferrero”, me cuenta orgullosísimo hasta las lágrimas Leopoldo.


El orgullo de ser porteño

Como la inmensa mayoría de los habitantes de esta ciudad, este jovial garzón se declara un porteño de corazón y se emociona cuando le hablan de Valparaíso, del Cinzano y sobre todo de su querido Wanderers. Por lo mismo, accede a conversar más detalladamente con nosotros…

…Oiga don Leo, veo que se emociona bastante cuando habla de Valparaíso.
Pero por supuesto. Como no voy a querer Valparaíso si yo soy nacido y criado en este hermoso puerto, específicamente en el ya demolido hospital Deformes, el cual antiguamente se erguía en la avenida Uruguay.


¿Y qué es lo que más le gusta de Valparaíso?

Me gusta todo, especialmente lo antiguo de Valpo. La Plaza O´Higgins me fascina. Sabes que ahí, hace muchos años atrás, había un castillo con unos cisnes y todo. Después con la pobreza que azotó al puerto los cambiaron por unos patos, hasta que después ya se perdió todo. Era un castillo medieval, con puente y una gran zanja de agua que lo rodeaba. Antes se jugaba mucho en las calles, todos estaban afuera de las casas, en las plazas. Gente de todas las capas sociales y se compartía bastante. Eso era lo bonito que lamentablemente ahora no se ve mucho…

El fotógrafo de cajón, la Plaza de La Merced (Hoy plaza O'Higgins) de Valparaíso, con la iglesia de la Merced / Foto de Santiagonostálgico en Pinterest

…Súbitamente, el hombre mira de reojo para atrás y detiene su relato. Y es que como un águila que divisa a la distancia a su presa, me pide disculpas por no poder mantener una conversación fluida dado que, para variar, el local se encuentra lleno de bote a bote y sale disparado a atender una mesa donde acaban de llegar una pareja de turistas extranjeros, los que por su peculiar look tienen toda la pinta de ser franceses. Sin embargo, don Leo promete volver apenas pueda para continuar la charla.

Yo, por mientras, me entretengo mirando un antiguo y gigantesco refrigerador (aparatos que, por cierto, en el peculiar léxico porteño son conocidos simplemente como “el frío”) que a simple vista debe tener por lo bajo un siglo de vida…

Eran de Niza, me sorprende absorto en mis pensamientos Leo. A lo que agrega: vinieron a Valparaíso a conocer sus ascensores, pues me explicaron que en su hermosa ciudad tienen uno similar al que bautizaron Ascenseur du Château, aunque me reconocieron que en ningún caso es tan impresionante como los que han visto acá. Bueno amigo, ¿qué más desea preguntarme?

De seguro, y con todo el respeto que se merece ese susodicho ascensor de la Costa Azul de Francia, también creo que es imposible que sea más maravilloso que el “Polanco”, “Artillería”, “Concepción”, “Peral” o cualquiera de los funiculares de Valparaíso. Bueno don Leo, yo quisiera saber ¿cómo a usted se le da esto de trabajar en el Cinzano?

Imagínese que yo toda mi vida he sido garzón. Empecé a trabajar desde los 14 años, primero como copero y después como garzón. Antes laburaba un poco más arriba en un restaurante de los empleados civiles de la Armada. También trabajé en los restaurantes y bares “O´Higgins”, “El Pozo”, “Portillo”, e incluso hasta en Perú. Al Cinzano llegué en 1986 y ya llevo 27 años sin que puedan sacarme (confiesa entre risas el hombre).

Y ¿qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Desde el primer día que llegué aquí, me impresionó mucho la música. En ese tiempo la música estaba en el segundo piso que ahora está cerrado. Había unos tangueros muy buenos y una gran orquesta donde estaba Patricio del Solar. Después, donde ahora está “La Tertulia” venían los muchachos del Instituto Francés y después se venían a tocar al Cinzano. Ellos son varios folcloristas que todavía existen. Y ellos venían y la gente les ponía un vinito de regalo y a partir de ahí empezó la costumbre de poner música en vivo como ahora. Eso era en los tiempos del… del que te dije… Y ahí tocaban música de Víctor Jara y así se ganaban el cariño de la gente. Después de eso a don Pablo Varas (Q.E.P.D) el dueño de ese entonces, se le ocurrió poner los tangos con el comedor abajo y arriba un salón de baile que posteriormente cerró. Y así quedó el Cinzano como está actualmente.

Ya que nos está contando de la historia del lugar, podría revelarnos ¿cómo es que se funda el Bar Cinzano?


Como no amigo. El Cinzano se fundó el año 1896 como pulpería, botillería y bar por un inmigrante italiano llamado Pipo Lima, quién había recalado aquel mismo año a Valparaíso. Hay que situarse en el contexto que en esos años Valparaíso era una ciudad bastante cosmopolita, con un gran auge portuario y comercial, lo que sin lugar a dudas llamaba la atención de cientos de extranjeros, especialmente europeos, como lo fue el caso de don Pipo Lima. Después de él, el Cinzano ha tenido varios dueños, como los hermanos Jerónimo y Stefano Morcchio, sobrinos del señor Lima, quienes en 1932 le venden el local al comerciante Vitalicio Duque, quien a su vez lo vende a Lino Benvenutto Rosasco en 1958. El local estuvo a cargo de la familia Benvenutto hasta que su descendencia decide venderlo en 1978, como ya le conté hace un rato, a don Pablo Varas. Hoy es su familia la dueña del negocio.

¿Y siempre se ha situado en el mismo lugar?

Por supuesto, desde 1896 en la Plaza Aníbal Pinto. Si bien en otros tiempos tuvo otra estructura, siempre ha estado acá. El bar siempre ha sido hermoso, pincelado a la antigua. Y lo más lindo es que acá siempre ha venido toda clase de público, sin diferenciar su edad, profesión u clase social. Por ejemplo, justó atrás de donde ahora estamos sentados venían los maestros del cacho y del dominó a tomarse un vinito y a apostar. Muchos jugadores y también hinchas de Wanderers vienen asiduamente al Cinzano. Es que nacieron de la mano. Imagínate que Wanderers es de 1892 y el Cinzano de 1896, entonces nacieron bajo el mismo árbol. Tanto así, que los primeros jugadores del club venían para acá a celebrar los triunfos y pasar las penas de las derrotas. Precioso ¿no?

Por algo estimado don Leo, el glorioso periodista Julito Martínez (Q.E.P.D) manifestó en ocasión para el centenario del club, el 15 de agosto de 1992, que Wanderers es Valparaíso y que la “Joya del Pacífico” es un pendón dentro de Chile. Cuénteme ¿ha venido más gente relacionada al equipo a este hermoso bar?

Pero como no amigo periodista, eso es pan de cada día. Acá han venido los más grandes jugadores que han pasado por el club, partiendo por el gran don Elías Ricardo Figueroa Brander: mejor futbolista chileno de todos los tiempos, mejor jugador del mundo según la FIFA (1975 y 1976) y de América en tres años consecutivos (1974, 1975 y 1976), el patrón del área que defendió a Chile en tres mundiales (Inglaterra 1966, Alemania 1974 y España 1982); el mismo que fichó en el Peñarol de Montevideo (Uruguay) campeón de América y del mundo y que posteriormente le brindó el primer y segundo “Brasileirão” en la historia del SC Internacional de Porto Alegre (Brasil), en 1975 y 1976… de ese don Elías le estoy hablando yo, del mismo niño que nació en el Cerro Polanco de Valparaíso y que soñó toda su vida con vestir los colores del noble Santiago Wanderers.

*El Gran Elías Figueroa / Foto de La Vida en Verde

Tanto es el fanatismo del Cinzano por Wanderers, que me han contado que acá se han realizado homenajes, filmado comerciales e, incluso, todas las noches de forma sagrada se realiza un rito que ha perdurado por años. ¿Podría contarnos más de eso si es tan amable don Leo?

Todo es cierto. Acá siempre se han realizado grandes homenajes a Wanderers. El último tuvo relación al 120° aniversario de la fundación del club acontecida un lejano 15 de agosto de 1892. Para la ocasión se realizaron discursos, se rindieron homenajes y vinieron grandes ex jugadores campeones con el equipo de fútbol más antiguo de Chile y de Sudamérica. Vinieron los argentinos Mario Luis Griguol, delantero ex Atlanta y River Plate y campeón con Wanderers en 1968; el volante Luis Alberto Escobedo, quien vivió tiempos difíciles en Valparaíso con un equipo lleno de deudas y que se fue al descenso en 1991 y el goleador Víctor Hugo Amatti, que es sin lugar a dudas, uno de los jugadores más recordados por el hincha wanderino, esto porque en los dos períodos que recaló en Valparaíso el equipo consiguió retornar a Primera División en 1989 y en 1995. Recuerdo que Griguol vino con su señora y se emocionó hasta las lágrimas. Lo del comercial, como bien recuerdas se filmó para Chilquinta en ocasión a la excelente campaña de Wanderers el año 2001 y que significó la tercera y última estrellas exhibida en nuestras vitrinas. Ahí salimos garzones, contertulios y gente de Valparaíso en general celebrando con los goles de Silvio Fernández, Jaime Riveros y compañía. Magnífico recuerdo que posteriormente los hermanos Mischa y Andrey Díaz Iturriaga inmortalizaron en su espectacular programa de televisión “La Vida en Verde”.

¿Y lo del ritual sagrado?

Ese es un ritual muy bonito que lo inició el gran y popular cantante del Cinzano don Alberto Palacios, que lamentablemente dejó este mundo en 2010. A las 00:05 horas, cuando nace el nuevo día “el señor del tango” se subía al escenario del bar y cantaba el himno de Wanderers… ¡El Santiago Wanderers supo conquistar…! Después un día que me insistió me animé y lo cantamos a duo y ahora la gente lo pide, incluso los turistas que no son del equipo, pues ya se arraigó como una tradición popular del lugar. Es un homenaje al fútbol y lo más hermoso de todo es que todos los presentes acompañan el himno con las palmas. Yo, ahora que no está don Alberto le pongo mi estilo propio, no lo canto como él, tengo mi manera propia, a pesar de que el himno es uno solo, pero le pongo otra inflexión a la voz. Es mi homenaje a Wanderers y a don Alberto, pues la gente quedaba impresionada cuando se subía a la barra y cantaba el himno. El ritual del Cinzano es sagrado, y a los turistas les digo que no pueden irse de Valparaíso sin presenciarlo.

Don Alberto Palacios, en plena acción de canto

Impresionante lo que me cuenta don Leo. Ahora, usted me dice que acá vienen muchos extranjeros. Una consulta ¿son más porteños los que visitan el Cinzano o mayoritariamente lo visitan amigos extranjeros de todas partes del mundo?

La verdad, es bien repartida la cuestión. A porteños y turistas les gusta el Cinzano por igual. Su ambiente místico, la decoración, la antigüedad, la música, la atención, la comida, los tragos; en fin, es un conjunto de todo. Por ejemplo, la voz afinadita y la música que escuchamos ahora es el “Chipi-Chipi” de Carmen Corena, que lamentablemente falleció en 2008. Ella fue cantante de tangos, boleros y ritmos tropicales y se presentó una infinidad de veces acá en el Cinzano. En fin, así es la vida, uno nunca sabe cuándo va a partir al otro mundo. Por lo mismo acá uno es jovial para atender, no es estructurado. Y es chistoso, pues uno canta y hasta lo aplauden.

Y en relación a la comida ¿cuál es el plato fuerte del Cinzano?
La verdad que de todo. Acá disponemos una gran variedad de platos, dependiendo del paladar de cada comensal. Por ejemplo, usted pidió esa carne mechada con puré que veo disfrutó a gusto, pues me dejó el plato limpio. En relación a la cocina los pescados y mariscos se hacen muy bien preparados y con los productos del mar bien frescos. La chorrillana es otro de los fuertes del Cinzano, no por nada el año 2009 “La Ruta de la Chorrillana” distinguió al Cinzano con el premio a la “Mejor Chorrillana de Valparaíso”. La verdad que todo tiene su sello acá todo es bueno: la paila marina, el caldo de congrio. Yo muy personalmente si tuviera que recomendar un plato, pues ese sería el congrio margarina. Sencillamente delicioso.

Cierto, estaba espectacular la “mechada”. Mis felicitaciones al cocinero. ¿Y para beber?

Uff, ahí sí que tenemos para regodearnos. Tenemos cervezas y destilados de todas partes del mundo. Tragos preparados, pisco sour, vainas, borgoña, una cantidad infinita de vinos. Obviamente que vermouth Cinzano (era que no), ya sea Rosso, que es el original, Bianco, Rossé, Limetto u Orancio. Pero, la reina de todas las bebidas acá sigue siendo la piscola.

Así me gusta, una piscolita cargadita bien chilena. Ahora bien, la particular bohemia del Cinzano también ha cautivado a grandes celebridades ya sea de la música, televisión, el cine e, incluso, del mundo político. ¿Con qué grandes personajes ha tenido el privilegio de compartir?

He tenido la fortuna de compartir con grandes personajes de distintos rubros, y lo que es mejor aún es que de todos ellos me he llevado gratos recuerdos. Franco Nero, por ejemplo, el magistral actor italiano que se hizo tan popular a partir de la década de los 60´con esos maravillosos spaghetti western que tanto nos hacían disfrutar a nosotros de niño. Él vino a Valparaíso y al Cinzano en 1990 a rodar la película “Amelia López O´Neall” (Valeria Sarmiento – 1990) y quedó enamorado de la ciudad. Tanto así, que después volvió en 2007 a rodar otra película alemana donde incluso el Cinzano fue utilizado como locación (Mein Herz in Chile: Jörg Grünler – 2008). Él tuvo excelente trato con nosotros y compartió cuando su apretada agenda se lo permitía. Un gran tipo Franco Nero.




Así que Djanjo estuvo sentado aquí mismo. Y como buen pistolero o “A Professional Gun” mató con usted un par de piscolitas. ¡Notable! Supongo que Franco no fue tan “Il Mercenario” para irse sin dejar una buena propina.

No, como se le ocurre. Como buen italiano el hombre dejó su cariñito. Y bueno, del mundo del la música han venido montones y, sin querer desmerecer a nadie, destaco el grupo “La Ley”, “Los Prisioneros”, “Los Jaivas”, “Los Tres”. Acá ha tocado “Illapu”, ha venido Antonio Prieto, aunque no cantó y la Gloria Simonetti. Y el lugar ha servido como locación para cientos de películas chilenas y extranjeras. Por ejemplo ahí tenemos colgado un retrato de la actriz Ángela Contreras cuando vino a grabar para una producción española-chilena.




Por último don Leo y en vista que ya se nos está haciendo un poco tarde, se dice que el Cinzano posee un montón de mitos y leyendas, principalmente gracias a la literatura del escritor porteño Roberto Ampuero. Por ejemplo, él escribió en su libro “La Otra Mujer”, que acá habían subterráneos que llevaban por catacumbas a lugares secretos, o en su más reciente libro “El Último Tango de Salvador Allende”, hablaba que don “Chicho” habría venido camuflado a despedirse del Cinzano, pues ya sospechaba de su fatal destino. ¿Qué tiene de cierto todo eso?

La verdad amigo periodista, es que Ampuero, que es un excelente escritor, le gusta mezclar harto el mito con la realidad. Él siempre nombra al Cinzano y dice que acá había un subterráneo, cosa por la que muchísima gente ha venido y nos ha preguntado, a lo que yo solo les puedo decir que es un lindo mito. Sin embargo, debo decir que muchos de esos mitos sí han podido pasar, pero quizás en otros locales cercanos al Cinzano y lo más probable que por un tema de estilo, don Roberto haya recopilado todo y decidido situarlo todo en el Cinzano. Lo digo porque hace algunos años yo mismo estaba en otro local de por aquí cerca y tuve que bajar a una bodega que de por sí ya era bastante tenebrosa, cuando de la nada siento un aire heladísimo en mi espalda, realmente de ultratumba. No tengo ninguna duda de que me estaban penando. Tanto así que después no tuve que ni pasar al baño del miedo que me dio. Bueno, fue un agrado conversar con usted y suerte en su reportaje…

En estos instantes ya es de noche, hace frío y don Leopoldo se cubre con su impecable chaqueta negra de Santiago Wanderers, el club de sus amores. Ya ha terminado su turno y tras despedirse de sus colegas se marcha rumbo a su casa porteña a descansar y reponer pilas para otra jornada más en su querido Cinzano… Y mientras tanto, yo me quedo pensando si habrá sido cierto o no eso de que el “compañero Presidente”, el amigo de la buena vida, amante del Chivas Regal y del cordero magallánico, habrá efectivamente o no pasado su última gran noche de placer en el viejo y querido “Bar Cinzano” de Valparaíso. Pero eso ya es harina de otro costal y habrá que dejárselo al imaginario colectivo de cada uno de nosotros. ¡Salud Cinzano!

Leopoldo Flores, garzón del Cinzano / Foto de "Valparaíso Amigo"

*Nota, este reportaje-entrevista se realizó en el año 2013. Los datos como, por ejemplo, las fechas, están actualizadas al 2018. Este maravilloso trabajo es de Jorge Andrés Aldunate Infante y fue incluído en Valparaíso de mi amor como una colaboración con el proyecto.

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Subido por Angela Barraza

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